Desesperación.

01 diciembre 2011

El yo a simple vista es sólo una forma gramatical pedestre para referirnos a nosotros mismos. El embrollo está en plantear al yo como a un uno indivisible matemáticamente. Pero no, planteamos que somos un uno disyunto - muy a la Badiou- sobre todo cuando estamos enamorados. Aquella división entre corazón-razón tan trillada.
Entonces, ¿uno, dos o varios? Este dilema ya lo planteaba Pessoa con sus heterónimos, después llegó Macedonio Fernández para gramatizarlo. Finalmente, Pablo Palacio entra con su mujer-creación para hablar de un yo que son dos que es uno.
Lo mismo pasa cuando se tiene dos nombres. Soy al mismo tiempo, yo-primera y yo-segunda al usar uno u otro, sobre todo por los momentos en que la gente decide utilizar.


Suspiiiiiiiiiiro.

3 comentarios:

Daniel Gámez dijo...

Por eso (y otra vez muy a la Badiou), acuérdate de su famosa frase: el Uno no es.

Neve dijo...

Comentó alguien ajeno al blog YAYYYYYY!!!!!!
Explicate, más bien, explica eso.

Daniel Gámez dijo...

El Uno se divide en Dos (hence the subject). Sin embargo, el Dos no puede nunca volver a ser Uno. Es un axioma matemático clásico.

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